domingo, 15 de diciembre de 2013

Emprendiendo

La verdad es que no lo pregunté cuando estuve allí, y ahora caigo en la cuenta de que podía haberlo hecho; El caso es que me sorprendió comprobar en este mercadillo de "Diseños hechos a mano", Butrón Market (en su primera edición), que todos los puestecillos estaban "regentados" por mujeres. En algunos casos se trataba de más de una mujer a cargo del mismo negocio y en otras pude ver como algún consorte andaba cercano del puesto en cuestión. Para mi fue una experiencia bastante grata porque descubrí un rincón creativo que no conocía, como otros tantos que aún me quedan por encontrar, explorar, ... Allí, en el Butrón Market, sito en el centro El Butrón, en la calle Butrón, muy cerca de la Puerta Osario (Sevilla, para más señas) disfruté charlando un buen rato con la artífice de UBE, ropa tuneada con mucho arte y esmero. También conocí la original labor en punto de KNNOT y su curiosa bufanda infinita. De puesto en puesto, llegué al de I DO PROYECT y allí me contó largo y tendido, una de sus socias, en que consistían aquellos "kits con todo lo que necesitas para hacerlo tú", como funcionaba la increible "aguja mágica" y algunas cosillas más. Luego me topé con los bonitos complementos para bebés de OH! EME y las vajillas con dibujos originales y muy coloridos de KAOTIÑA, pasando por los divertidos diseños en punto de cruz de SIEMPRE A PUNTO y terminando con los estupendos muñecos de trapo personalizados de CURVITOY.
Da gusto ver como la gente que derrocha creatividad se mueve y lucha, a pesar de la que está cayendo.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Por casi nada

Ayer me topé, en una rotonda de Sevilla, con un cartel grandote en el que se hacía una llamada a todos aquellos que quisieran participar como voluntarios en el próximo mundial de baloncesto que se celebrará en España.

 
De repente me vino a la cabeza el recuerdo de algunas ocasiones en las que he disfrutado de la grata y  enriquecedora experiencia del voluntariado bien entendido*, ese en el que aportas tu trabajo como recurso necesario en actividades y demás proyectos que, sin la dedicación y el esfuerzo del voluntariado, serían inviables.
Sentirte útil y formar parte de algo que sin tí no podría haberse conseguido, arrimar el hombro, en igualdad de condiciones, en la tarea de levantar un proyecto en el que crees, y que a priori hubiera resultado imposible, y ayudar al que lo necesita por la sencilla razón de que tu puedes tiene generalmente como única, y más que suficiente, recompensa una enorme satisfacción que te llena de pies a cabeza.
Por contra, están todos esos eventos que, a pesar de contar con un buen respaldo económico, se aprovechan de la figura del voluntario, tan fácil de contentar y tan barato de mantener, fomentando el  egoismo global y desvirtuando la labor altruista del que practica generosamente el voluntariado. Sirva de ejemplo la historia de desánimo y malestar que me transmitió una buena amiga que sufrió en sus carnes la explotación, mientras participaba como voluntaria en los pasados juegos olímpicos de Londres, donde no creo que faltara dinero, precisamente, para pagar justamente a todas aquellas personas que pusieron tanto  ánimo y esfuerzo a cambio de casi nada.

(*) Estoy seguro que tú también habrás tenido la suerte de probarlo alguna vez pero, bueno, si no es así, animate porque no te arrepentirás en absoluto.